MANIFIESTO PERSONAL
Hace un año decidí dejar de usar las redes sociales como están diseñadas para usarse hoy en día. No fue una huida, sino un estudio personal para un proyecto sobre la atención humana en el que llevo trabajando desde entonces. Volví a usar las redes sociales como las usábamos antes: para ver a la gente que sigo y hablar con ellos, para socializar. Nada más. Porque las redes sociales dejaron de ser sociales hace mucho tiempo y se convirtieron en un vertedero de scroll infinito que roba nuestra atención y capitaliza nuestro tiempo para su propio beneficio.
Lo que empezó siendo una especie de detox acabó revelando algo mucho más grande: un detox personal, total o parcial, no soluciona el problema real. Porque el problema no es solo personal, sino una amenaza social. Nos afecta a todos. No se trata de si tú o yo somos capaces de desconectar. Se trata de una manipulación planificada con objetivos políticos y consumistas que nos destruye a nosotros, a nuestras democracias, a nuestro planeta, y hace nuestra sociedad profundamente injusta.
Después de haber logrado destruir la lucha de clases enfrentándonos unos a otros por problemas que la propia oligarquía creó, haciéndonos adictos a algo que claramente atrofia nuestra mente para hacerla maleable a su manipulación. El paradigma actual no está roto por accidente, sino claramente diseñado así. Y desaparecer del mundo tampoco tiene mucho sentido. El cambio tiene que ser de todo el paradigma, no de un individuo aislado.
Por eso decidí no dejar las redes sociales por completo, sino contraatacar. No voy a crear contenido para el algoritmo. No voy a perseguir el engagement.
He empezado a desarrollar varios proyectos de cine que no buscan agradar a nadie, sino compartir lo que aprendo y lo que sé sobre los problemas que me preocupan a mí y a la mayoría de la gente. Quiero construir un pequeño rincón de cultura, creatividad y crítica social sobre los principales problemas de nuestra era, desde un punto de vista artístico. No clínico. Lejos de la enmierdificación, los algoritmos y el engagement del internet actual.
Fui diagnosticado con varias neurodivergencias. Eso ha hecho que me cueste entender a la gente y que a la mayoria de personas les cueste entenderme a mí. Lo que me ha generado numerosos conflictos. Pero también me ha dado algo valioso: la capacidad de abstracción. De ver y analizar las cosas desde la distancia. Esa distancia es la que me permite hacer una crítica social profunda sobre esta era de entretenimiento de baja calidad, pensamiento superficial, algoritmos y contenido basura generado por IA que solo buscan alimentar el consumismo extremo y los populismos políticos que ya vemos por todo el mundo.
Por eso decidí cambiar la dirección de mis futuros proyectos. No solo mostrar imágenes bonitas, sino contar historias desde una perspectiva artística. Historias que hacen preguntas e intentan encontrar respuestas de una forma bella.
Actualmente estoy trabajando en 3 proyectos distintos, todos producidos, dirigidos y autofinanciados:
Lo que guardamos, una crítica a la fotografía actual. A lo que la tecnología nos robó al quitarnos la fotografía como objeto tangible. A los recuerdos que ya no podemos tocar.
Un proyecto sin nombre todavía, el que dio origen a todo esto. Sobre la atención humana. Cómo las corporaciones tecnológicas usan nuestras debilidades para manipularnos. Para parasitar nuestras mentes y usarnos para su propio beneficio económico y político.
Memorias de Patagonia, un largometraje documental en el que cruzo la Patagonia argentina para recopilar recuerdos y analizar cómo nuestro cerebro los construye, comparándolos con los de otras personas que recopilaron los suyos propios durante el último siglo, y mostrar cómo el cambio climático está afectando a la naturaleza incluso en las regiones más aisladas del mundo. Y cómo nos tocará sufrir consecuencias de las que ni siquiera somos conscientes todavía. Somos extremadamente vulnerables.
Cada proyecto implica cientos de horas para completarlo. Documentación. Guion. Grabación. Edición. Diseño de sonido. Todo financiado y producido por mí mismo, con el esfuerzo económico, físico y mental que eso supone. Sin atajos. Solo trabajo.
Por eso también he abierto este humilde blog. Para evitar caer en el clickbait, en el contenido corto hecho para el algoritmo. Aquí iré publicando mis proyectos, ideas, behind the scenes, recomendaciones de libros que me haya resultado interesante leer o simplemente temas artísticos o culturales random de los que me gusta hablar. Una especie de Slow Internet, como era antes.
A cambio no pido nada más que compartir y dar feedback :)
Luchemos contra la enmierdificación, contra los algoritmos y hagamos de internet y del mundo un lugar de arte y cultura otra vez, mientras mantenemos nuestro espíritu crítico